Italia en Azul: Villa San Antonio



INTRODUCCION:

Vamos a referirnos en esta oportunidad a una popular barriada azuleña, trayendo los recuerdos que recopilara el periodista Ruben Darío Moreno en una publicación de año 1957, que guardamos en nuestra Hemeroteca.

Como dice Alberto Sarramone en su Historia de Azul, para 1900 los italianos se agrupaban en dos colonias, una al sud, en las inmediaciones de lo que después fue la Capilla del Carmen; y la otra al norte de la Calle Ancha, ( luego calle Comercio y posteriormente Avda. Mitre) en la vecindad de la Capilla de San Antonio de Padua.

No fueron fáciles los primeros tiempos de los italianos en Azul, cuenta Sarramone, ya que debieron realizar los trabajos más rudos y existía una fuerte discriminación contra ellos, aun de parte de otros connacionales, llegados con anterioridad. Pero ellos perseveraron y encontraron en la sociedad el lugar que les correspondía, al que se hicieron acreedores por su fuerte laboriosidad.

Con vértice de proyección en Mitre y 25 de Mayo se modeló la barriada del Norte. Allí nacieron la herrería de don José Fittipaldi, la carpintería de don Rafael Comparato y la empresa de construcción de la familia Toscano. Hierro forjado, madera trabajada y ladrillos en altura hablan de una tradición de trabajo duro en una ciudad en la que todo estaba por hacerse.

Acción vecinal que se proyecta en obras: a instancias de Requena, Fernández, Blanco, Pedro Hardoy y José M. Diéguez, se logra que la administración municipal a cargo del Dr. Pintos haga construir el primer " macadam " en la Avda. Mitre.

Muchos de los primeros habitantes del lugar llegaron en barco a vela desde Europa, luego por tren hasta Las Flores, y en galera o en carreta al Azul.

En el primer tren que arribó a nuestro pueblo, en 1876, llegaron Antonio y José D’Alessandro, Gervasio González, Antonio Troscelli y Caló.

Mayoría de calles de tierra, veredas de ladrillo o laja, faroles a kerosene que encendía Antonucci a la tardecita.

Con los recuerdos de Carmelo Deluca se va modelando nuestra historia: la fábrica de velas de los hermanos Piazza en Rauch y Tucumán; la finca de la familia de la escritora y docente Doña Justa Gallardo de Salazar Pringles en España y Córdoba; la funebrería de David Siciliano en Córdoba y Leyría.

La diversión juvenil de la época eran las serenatas; Santa Rosa, Santa María, San Juan, San Antonio, todos eran motivos propicios para hacer música y fiestas familiares.

La casa de Entre Ríos y Castellar se llamaba " de la Tandilera " , y allí comenzó a funcionar la Escuela 17, mientras que en Centenario ( hoy Cáneva ) y Mitre estaba la casa de Durquet, negocio y parada de las carretas trazadas por bueyes.

Cerca de las vías del Ferrocarril Sud había grandes bajos, especie de lagunas donde la muchachada navegaba en " bateas " y cazaba patos.

Luego esos terrenos se rellenaron con tierra y desechos, se lotearon, y se levantaron casas de familia a lo largo de Centenario y Alberdi.

El barrio siguió creciendo. Hoy prácticamente la Colonia quedó desdibujada en sus fuertes rasgos de entonces, desplazada por el progreso, que la convirtió en una pujante barriada donde han llegado el pavimento y el moderno alumbrado público , convirtiéndose en los actuales barrios de Monte Viggiano y de la Estación.

El texto que seguidamente se resume, tomado como hemos dicho del trabajo del Sr. Rubén Darío Moreno, es más que interesante, porque aporta muchos datos casi desconocidos de una importante zona de nuestra ciudad, desde 1870 en adelante.

Nos cuenta Moreno que en el vértice de las calles Comercio ( hoy Mitre ) y 25 de Mayo se hallaba instalado por 1870 el almacén, tienda y acopio de frutos del país de José María Diéguez, con anexos de licorería y la primera fábrica de soda de la provincia de Buenos Aires. Años después esta casa tuvo sucursales en la bajada del puente de la calle San Martín ( luego Panadería de Tavelli ) y contó con la concesión del gobierno para cobrar peaje en dicho puente.

Los repartos a la campaña los hacían Vicente Infantino y Camilo Trapaglia.

Volviendo a la esquina de Mitre y 25 de Mayo, y haciendo cruz con el negocio de Diéguez, se encontraba la galletería de don Francisco Rodríguez, luego de Francisco Bianco, y hoy panadería El Cañón.

Este sector era el preferido por los noctámbulos del Azul, ya que entre 25 de Mayo y Necochea existían cuatro casas de baile. Al anochecer, de todos los barrios concurrían muchachas, criollas en su mayoría, con enaguas almidonadas que, al bailar, remedaban el frú frú de las sedas que usaban las mujeres de la alta sociedad en los salones del centro.

Luego, estas casas de baile sentaron plaza en el barrio de Necochea y Juárez ( hoy calle Roca )

Era el taita de esos pagos don Jacinto Rodríguez, el Negro ,como se lo llamaba cariñosamente, personaje muy particular a quien le decían el vigilante del barrio, ya que como padecía de insomnio , se pasaba la noche custodiando el descanso de sus vecinos . Amante de la guitarra, tenía en su casa un pequeño museo, y junto con sus discípulos, alegraba el barrio abriendo las ventanas y haciendo sonar la encordada, en una época en que ni se soñaba con la radio.

En la zona estaba la primera cervecería de Azul, de un alemán de apellido Maschmeier, cuya empresa fue adquirida posteriormente por la firma Piazza Hnos.

Por calle Necochea " hacia el fondo" , nuestro autor recuerda el boliche de Lauría, y haciendo cruz, la casa de los siete cuadros de San Martín.

Ya hacia el Cementerio, existieron hornos de ladrillos y tambos, y una gran laguna que empezaba en calle Arenales, hacia las vías del FC Sud, dando así el nombre de Escuela de la Laguna a la N° 19.

Esta colonización italiana tuvo como referente a don Chicho Alaimo, maestro y abogado. Tuvo una escuela que funcionó en la casa de altos que hizo construir frente al Asilo San Antonio el estanciero Honorio Isasa en 1874.

Esta finca estaba destinada a hotel y abarcaba toda la manzana. Allí se alojaron los ingenieros y el personal superior del FC Sud cuando llegaron a tender las vías y construir la estación. Pero finalmente, los andenes se construyeron entre las calles San Martín y Alsina ( hoy Yrigoyen ) por lo que el hotel de la calle Entre Ríos tuvo que cerrar sus puertas.

En fin, quedan muchas anécdotas y muchos apellidos por mencionar, y hasta un enfrentamiento casi armado entre los italianos del Norte y del Sur, por el traslado de una imagen de la Virgen,que mencionaremos en otra oportunidad.

Pero nos queremos despedir por hoy con este recuerdo: en la esquina de Mitre y Arenales, frente a la que era casa de ramos generales de Vieira Vaz y luego de Radrizzani y Borghi, vivía don Juan Castañares, alcalde de Azul. Una noche en vísperas de San Juan se escuchó esta copla frente a su casa:

 

Señor Alcalde Mayor

No prenda Ud. a los ladrones

Porque tiene Ud. unas hijas

Que roban los corazones.

 

 

NOTA: Este texto fue difundido en el programa " Ana y el espejo "de la Sra. Ana María Praiz, a través de la emisora FM del Pueblo de la ciudad de Azul ( 104.1 del dial ).

 

Fuente: http://www.hemerotecadeazul.com.ar