Mural sobre la historia de Azul



Un papiro de cuarenta metros se despliega en el margen izquierdo del Callvú Leovú. Sintetiza la historia de nuestra ciudad, rescatada a través de los relatos y la memoria de sus habitantes.

Arte e historia se conjugan en esta obra repleta de personajes pintorescos, relatos divertidos, momentos históricos, anécdotas, paisajes arquitectónicos y leyendas urbanas. Esta "historia pintada" es el resultado de un proceso de construcción colectiva de la comunidad de Azul.

 


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 La historia de Azul contada por la "paleta" del reconocido artista plástico azuleño Omar "Chirola" Gasparini, perdurará a través del tiempo reflejando quiénes fuimos y quiénes somos.

El plástico Omar "Chirola" Gasparini llegó a su ciudad natal para cumplir un sueño que tenía hace años. Asumió el desafío de llevar adelante la producción de un mural en vivo de la historia azuleña. "Era un sueño acariciado largamente. Sentí una sensación de reencuentro con la ciudad, la gente, los amigos", dice emocionado Chirola tras haber culminado la obra.

Gasparini, junto a su socia Ana Serralta y dos jóvenes del grupo de teatro Las Catalinas trabajaron durante 14 días corridos en este mural que refleja la historia de nuestra ciudad, construida a través de los relatos. Esta obra tuvo dos etapas previas: la de grabar y escuchar testimonios de distintos referentes azuleños y la de bocetar  los 40 metros del mural que hoy se muestra imponente en la margen izquierda de la Costanera.
Cabe destacar, que esta obra se realizó con el patrocinio del Banco Industrial, que en el marco de su 80 aniversario decidió sostener este proyecto de gran envergadura. De este modo, el Banco renueva el compromiso con la ciudad, con su gente y su historia.

"Esto nació hace un año atrás. Nos encontramos azuleños de vieja data y empezamos a querer plasmar en una pared todas las vivencias antiguas, lo que recordamos y otras de relevancia, como el origen de Azul. El mural tiene que servir como un elemento didáctico, para que estas generaciones sepan que antes de ellos había vida, la gente sentía, se expresaba y hacia cosas", reflexiona Chirola.

Lo interesante de esta obra es que el contenido del mural lo hizo la gente de Azul, "los que han querido participar y opinar lo han podido hacer. Tiene que ser el mural de todos, que los azuleños lo sientan propio", enfatiza este reconocido artista plástico.
Y no sólo el contenido fue una construcción colectiva. Desde que comenzó a pintarse, Chirola ofreció su paleta a todos quienes los visitaron. Cada ciudadano que llegó hasta allí, dejó su impronta en el mural. "Nunca en mi vida he comido tantas medialunas", dice Chirola. La gente llegaba para acompañarlo, para participar y eso lo colma de alegría. "Ha sido un desfiladero muy grande de azuleños. Me  he sentido muy bien en ese ida y vuelta. Ha metido mano mucha gente en este mural".
Adultos, niños, escuelas primarias, la Escuela de Bellas Artes, artistas locales, y público en general, han puesto su pincelada en este mural. Sin embargo, dice Chirola que se notó la falta de interés de los jóvenes. "No es un problema de Azul, creo es de la sociedad toda".

"Volver siempre me resulta placentero, pero volver, y tener el privilegio de poder plasmar en una pared nada más ni nada menos que la historia de Azul es muy fuerte", asegura este reconocido artista internacional que entre su interminable currículum, cuenta con dos murales en La Boca, y la decoración de los frentes de algunos locales comerciales, integrados a los circuitos turísticos de este barrio porteño. Además, realizó murales en la Ciudad de Ferrara (Italia) convirtiéndola en un referente en toda Europa. En abril de 2009, Chirola partirá hacia Alemania a pintar en un pueblito con gran desarrollo industrial, "un lugar muy gris, donde la gente está desesperada por ver un poco de color, de fantasear y de abrazarse a utopías", dice Chirola.  
"La idea es meterse en la identidad de cada lugar. En Italia, este motivador fue tan fuerte que los que participaron formaron un grupo de teatro comunitario de 60 personas. Esto, visto desde Europa es una locura total. No se entiende que ese número de gente participe de un trabajo comunitario, con valores de solidaridad; bastante perdidos allí", cuenta el artista azuleño.

"Me gustó mucho ver que la gente venia a ver el mural y se peleaba para reconocer los personajes y disfrutaba mucho de ellos". Son muchos los personajes y personalidades plasmados en este mural que comienza con el origen de nuestra ciudad, pasando diferentes períodos históricos, ordenado por décadas, paisajes arquitectónicos, y llega hasta la actualidad, incluyendo el desfile callejero del último Festival Cervantino. En la obra se puede reconocer, entre otros, a Cipriano Catriel, César Antonio Cáneva, Angel Pintos, Alberto Perissé, Claudio Lantier, María "Alex", Bartolomé J. Ronco, Ernesto María Malére Darhanpé, Gregorio "Goyo" Peralta, "La Toteta", "Cobanea", el Gaucho "Caramelo", Orlando Guelbenzu, "Colacha", "Roque", "Castrito", "el Bebe Chapina", "Cacho" Franco, Susana Vilardebó, Mario Miguel Marateo, Miguel Oyhanarte, Arturo "Tuerto" Ibarra, Emilia Bettinelli, María Clotilde "Morena" Carús, Juan de Dios Tello, Matías "Pelado" Almeyda.

Este mural fue construido en el marco del Festival cervantino "Soy quixote" que se llevó a cabo del 30 de octubre al 16 de noviembre de 2008. Al respecto Chirola señala: "a este Festival lo veo como un gran logro para comenzar a construir, como una excelente excusa. Debe servir para reflexionar sobre nuestra identidad y tomar del Quijote todo su potencial: sus utopías y la aspiración a un mundo mejor".


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